sábado, 23 de octubre de 2010

Tomados de su gracia

Piensa por un momento si has dejado de hacer una buena acción sólo por sentirte inferior o incapaz de poder hacerlo.

Imagínate la escena de los versículos anteriores (Hechos 3:1-10). Se empiezan a juntar la gran mayoría de personas del pueblo, y todos ellos conocen al hombre que ha sido sanado, y no sólo eso, sino que la gran mayoría de estas personas están asombradas.
¿Hay personajes nuevos?
¿Quiénes son los personajes que continúan apareciendo?
¿Qué características muestran las personas cuando se encuentran asombradas, atónitas?
¿Cómo reaccionó Pedro ante esta situación?
¿Cuáles fueron las preguntas que hizo Pedro?
¿De qué poder y piedad habla Pedro en el vers. 12?
Pedro está reconociendo que lo que él hizo no provenía de él, sino que se tomó de la gracia de Dios para sanar al hombre cojo, e intentaba hacérselo saber a las demás personas. 
¿A quién menciona Pedro en el (vers.13)?
¿Qué fue lo que hicieron con Jesús?
¿De qué otras maneras llama Pedro a Jesús?
Para poderse tomar de la gracia de Dios, ¿Qué necesitó Pedro? (vers. 16)
Después de esto Pedro se dirige a las personas como “hermanos” ¿Por qué y para qué?
Pedro sabía que las promesas de Dios se cumplirían, en especial la de: ”ser hechos hijos de Dios” por la muerte y resurrección de Jesús (Jn 1:12).
¿Por qué crees que Pedro dice que por ignorancia lo hicieron?
¿Qué es lo que Dios cumplió?
¿Qué es lo que Pedro les dice que hagan?
Hay dos promesas que se cumplen con esto ¿Cuáles son?
Para compartir debes de tener ¿cierto?, y cuando Pedro creyó, esa misma fe es la que trasmitió al hombre cojo cuando éste fue sanado, y es la misma que trasmitiría a las demás personas. (vers.16), y no sólo eso, sino que se tomarían también de ella y no la soltarían, así como el hombre que fue sanado, que continúo asido de ellos aunque ya había sido restaurado. (vers.11).
Tal vez haya algo en tu vida que te detiene para compartir la gracia, para proclamar el reino de Dios o para hacer otras cosas, pero te invito a que te tomes de la gracia de Dios, reconócelo en todos tus caminos, al igual que Pedro; recuerda que el poder no venía de él y que no tuvo que hacer méritos para merecerlo, simplemente le creyó a Dios y se tomó de Él, del poder de su gracia.
Sea cual sea tu motivo recuerda estas palabras “arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio. (vers. 19-20” ).
  
Oremos Para confiar en la gracia de Dios en todo momento y tomarnos de ella, recordando que por su gracia somos restaurados, y por su gracia Dios nos utiliza para restaurar.

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