Piensa en qué tipo de adversidades y problemas rodean a tu comunidad, estado y país.
¿Qué se dice de la situación económica?
¿Qué se dice de la ocupación después de terminar una carrera?
¿Cómo está la seguridad o la inseguridad?
¿Qué tanto se reflejan los valores en la sociedad?
¿Cómo crees que se sentirá una persona que no conoce a Dios al analizar todo esto?
A qué te suena la frase: ¡Eres una piedra!, ¿lo has escuchado?, si es así, entonces sabrás cómo se enfoca esta frase, y si no, en pocas palabras quiere decir: torpe, lento o inhábil.
Lee 1 Pedro 2:4-10
Contexto:
Esta carta se escribe a los cristianos que estaban siendo perseguidos en la región que se menciona en el vers. 1 del cap. 1 (Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia); Pedro, guiado por el Espíritu Santo, dirige palabras de aliento y ánimo.
Este capítulo invita a recordar la esperanza que tiene una persona cuando decide vivir con Dios y ser guiado por él en la vida.
¿Cómo se describe esta esperanza en el vers. 3 del cap. 1?
En los versículos que nos enfocaremos esta ocasión, Pedro hace una similitud de cómo, en una construcción antigua, la piedra angular definía el fundamento y daba estabilidad y simetría al edificio, y la “Piedra”, que en nuestra vida como cristianos es la angular, es Jesucristo.
¿En dónde tenemos que edificarnos?
Como creyentes en Jesucristo tenemos la convicción de que no seremos avergonzados en el día postrero, porque no le hemos desechado a él, Piedra Viva (Ver 6).
¿Qué tan precioso se te hace Jesús el Mesías?
¿Sigues fascinado por él?
En el versículo 9 se nos dice una serie de características ¿Cuáles son?; en ese mismo versículo se nos dice la finalidad, ¿Cuál es?
¿Estamos anunciando esas virtudes, ¡esa esperanza!?
En nuestra vida como cristianos podemos tener conocimiento de Dios, pero, tal vez, por las cosas que nos rodean, hemos dejado de estar fascinados por él, puede ser que en un momento llegamos a compartir de él y en estos momentos no lo estemos haciendo.
¿A qué se le invita al pueblo de Dios? (Vers. 4)
Tenemos que estar cerca de Jesús en todo momento. Y no sólo eso, como ya mencionamos, tenemos que anunciarle aún en los momentos difíciles y hostiles en el mundo.
¿Recuerdas haber tenido alguna vez una situación en tu vida en la que no te hayas sentido como pueblo de Dios?; ¡nosotros no éramos su pueblo!, no habíamos alcanzado misericordia, pero ahora ¡Es diferente!
Oremos
Demos gracias a Dios por destinarnos a conocerlo y ser su pueblo; por no ¡ser una piedra!, pero si ser esas Piedras Vivas edificadas en él.
Agradezcámosle y pidámosle ayuda para seguir siendo íntegros para que al anunciarle con hechos y palabras, o sin estas últimas no seamos de tropiezo.
Que podamos compartir esta Esperanza Viva con denuedo y pasión en todo el caos del mundo. 2 Timoteo 4: 1-2.
Seamos: ¡Piedras Vivas portadoras de Esperanza!
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