sábado, 23 de octubre de 2010

¿Qué lugar ocupa Jesucristo?

¿Qué pensamos recibir por servir a Dios?
En la tierra ¿Qué esperamos?
¿Qué tanto se predica de Jesucristo?
¿Con qué enfoque?
En unas cuantas palabras: ¿qué es lo que piensas cuando escuchas hablar de Jesucristo?.

Lee Apocalipsis 1

Libro de Apocalipsis:
Del griego apokalupsis, que quiere decir descubriendo, revelación, apertura.
Este libro se escribe en la última década del primer siglo; Juan, el último apóstol que sobrevivía, es su autor, ya entrado en edad; exiliado en una pequeña isla llamada Patmos, se encontraba allí, debido a su predicación fiel del evangelio.
¿Qué instrumentos usa Dios para dar a conocer este mensaje? (vers. 1)
¿Qué tipo de ministerio desarrollamos?, ¿uno en el que nos gusta hacer todo, o dejamos que más personas intervengan en él?.
¿Cuál es el modelo de Jesucristo?
Jesucristo comparte todo lo que se le ha dado; en nuestro liderazgo, ¿compartimos todo con quienes nos rodean?
¿Qué se nos pide en el vers. 3?, en nuestra vida como cristianos, ¿estamos guardando la palabra de Dios?
Juan estaba pasando por circunstancias adversas, como ser humano estuvo expuesto a debilidades como las nuestras; ¿te imaginas a Juan como no obedeciendo las indicaciones que se le habían dado?. ¿Qué consecuencias habrían como resultado? Puedes pensar qué tan importante es obedecer la voz de Dios. ¿Cuál es tu mayor dificultad para obedecer al Señor?
Lee los versículos 5 y 8. ¿Qué sientes cuando lees: “Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, (…) Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”?. ¿Sientes agradecimiento y emoción de ser integrado a la mejor esperanza del mundo, a la cual no pertenecíamos? ¿Hay certeza en tu forma de vivir, y confianza de que Jesucristo tiene el control de todo el porvenir, ya que es: “El Alfa y la Omega, principio y fin… el Todopoderoso”?.
Jesucristo se presenta como Glorificado, Majestuoso, como el que tiene control de todos los tiempos, con Imperio y Autoridad, ¿Es el mismo Cristo Jesús que compartimos y se enseña en las iglesias? Recordemos que al final de ese primer siglo, como se escribe en los capítulos siguientes, se tenía un enfoque diferente de Jesús Cristo; analicemos después de todos los años que han pasado, ¿qué Jesús, como comunidad y hermanos, estamos dando a conocer?.
En el libro No tengan miedo, de Ziel Machado y Jorge Atienza se nos dice de los últimos versículos:

Es hermoso y a la vez espeluznante, es glorioso y a la vez aterrador. Todo en él es grandeza, furor, reverencia, majestuosidad. (p.4)
(…) Una lectura completa de Apocalipsis muestra con claridad cuán difícil les sería a las iglesias hacer frente a lo que estaba por suceder con una percepción desfigurada y empobrecida de la persona de Jesucristo. La altivez y la fuerza de los poderes del mal solamente pueden ser enfrentadas por una iglesia que proclama y encarna al soberano y majestuoso Jesucristo, el Hijo del hombre.
A su vez, este aterrador Hijo del hombre es también el Jesús de la paciencia y de la gracia.
A primera vista su apariencia no luce muy paciente; sin embargo, lo es. A pesar de que su iglesia no ha sido totalmente fiel, su Señor decide hacerse presente en ella, quiere manifestarse y exhibir el esplendor de su plenitud. Sepa, pues, la iglesia, que a pesar de su fragilidad y en medio de la opresión y agonía del poder de turno, su Señor está fulgurante y listo para intervenir.  (p. 5)
Lee el versículo 17;
Esta es la reacción del hermano Juan ante la revelación de Jesucristo; y es la única reacción posible. No cabe otra. Es la reacción de quien sabe perfectamente delante de quién está y cuál es la única respuesta posible: postración, rendición total (…) Si no caemos, también precisamos preguntarnos por qué. ¿Será que hemos dejado de escuchar la voz potente de Cristo y ya no nos sentimos abrumados ante la revelación plena del Hijo del hombre? ¿Será que su poderosa voz ha dejado de oírse en nuestras iglesias y ya nada nos sorprende? (p.6)
En la fidelidad de Juan no se veían resultados de éxito según pensamientos humanos; pero en pensamientos de Dios sí.

Oremos
Que podemos seguir el modelo de Jesucristo en la forma de dar a conocer sus Buenas Nuevas.
Que podamos estar atentos a la palabra profética más segura, como antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en nuestros corazones (2 Pedro 1:19)
Que ninguna distracción del mundo nos desenfoque de una percepción clara de Nuestro Señor y Salvador; y nos rindamos a Él cada vez más en mente, alma, corazón y fuerzas (Marcos 12:30)
Piedras Vivas: Portadoras de Esperanza.

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