sábado, 23 de octubre de 2010

Somos testigos de la cruz

Hemos estado meditando en el libro de Hechos, y dejando que la palabra de Dios penetre en nuestros corazones.
Jesucristo pasó los últimos días de su caminar en la tierra con sus discípulos. La gran victoria había sido ganada, pero ahora la tremenda labor de llevar las buenas noticias del reino hasta los confines del mundo tenía que ser iniciada. Cristo había pasado tres años moldeando a doce hombres, pero en el momento crítico de la prueba uno de ellos lo había traicionado y el resto se había dispersado. Amorosa y pacientemente, Cristo los restauró hacia la comunión con Él mismo y con los demás. Después les dio instrucciones sencillas. Ellos debían esperar el poder de lo alto. Luego, serían sus testigos haciendo discípulos a todas las naciones, debiendo lograr esto a través de la predicación, el bautismo y la enseñanza. Su reino había sido inaugurado, pero su iglesia debía ser edificada…
(Lewis, 1990: 93)

¿Quiénes estaban con Pedro cuando él se puso de pie?
¿A quiénes les habló?
¿Qué fue lo primero que aclaró?
¿Qué palabras citó del profeta Joel?
¿Por qué crees que Pedro se levantó con seguridad?
Con respecto a Hechos 1:8 ¿qué estaba cumpliendo Pedro?
Efectivamente, se estaba cumpliendo lo que Jesús había dicho “… y me series testigos en Jerusalén…”
En el versículo 15 de Hechos 2, Pedro explica que los discípulos no están borrachos porque son las nueve de la mañana ¿qué te hace pensar la hora? Constante comunión con Dios.
¿En qué crees que se relacionan las Palabras que cita Pedro del profeta Joel con el cumplimiento de ser testigos de Jesús? 
Vimos en el estudio pasado que cuando el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos y los ahí reunidos éstos comenzaron a dar las maravillas de Dios
¿Te sentirías con la misma autoridad que Pedro para dar testimonio a los no cristianos?
Medita en las palabras del profeta David en los versículos 25 -28 de Hechos 2. Recordemos entonces que no estamos solos y Jesús ha resucitado.
La palabra dice más adelante a partir del versículo 37 que se arrepintieron y no sólo eso, sino que peguntaron qué debían hacer, y Pedro les contestó: “vuélvanse a Dios y bautícense cada uno en el nombre de Jesucristo, para que Dios les perdone sus pecados, y así Él les dará el Espíritu Santo”  (Hechos 2:38).
De esta manera fueron agregadas a los creyentes más de tres mil personas.
A la luz de esto, parece extraño que  sus(Jesús) instrucciones finales no tengan ninguna relación con los asuntos de gobierno de la iglesia, ni con el tipo de edificios que debían ser erigidos o el orden de  los servicios, etc., sino que Él habla acerca del ir y hacer discípulos a todas las naciones
(Lewis, 1990: 94)
Busquemos la dirección de Dios, tómate un tiempo para orar y pedirle al Espíritu Santo que nos de la seguridad y poder impactar con el mensaje a grandes multitudes.
“porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2 :10).

Oremos
Para testificar de Jesús con el poder del Espíritu Santo.

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