sábado, 23 de octubre de 2010

"Habla, porque tu siervo oye"

Meditemos en una hermosa historia que relata la Biblia. Sucedió en el año 1100 a.C., es la historia del profeta Samuel, que significa “Dios me ha escuchado”. Podemos entender mejor su significado si vamos al capítulo 1:1-18 del primer libro de Samuel, que dice que había una mujer llamada Ana, quien no tenía hijos y pasaba por una grande aflicción.
Leamos 1 Sam 1:10-11
¿Cómo estaba Ana por causa de esta situación en su vida? ¿Qué hizo Ana delante del Señor? ¿Cómo percibes la oración de Ana? Si leemos 1 Samuel 1:20 nos regocijamos en que el Señor escuchó su suplica y Ana concibió un hijo.
Meditemos en la oración de Ana en el capítulo 2:1-10 del primer libro de Samuel, ¿Qué diferencia notas entre esta oración y la primera que hizo Ana? Pensemos un momento, Ana ¿cumplió el voto que le hizo a Dios? Efectivamente, y no sólo lo cumplió, sino que ofreció sacrificio y le glorificó. Meditemos en cuán poderosa es la oración cuando nos postramos delante del Señor, nos humillamos y le alabamos.
En 1 Samuel 2:26 leemos que Samuel iba creciendo y era apreciado por Dios y por los hombres, Parte del capítulo 2 nos habla del pecado que cometían los hijos de Elí; lee 1 Sam 2:27-36.
Ana prometió a Dios guiar a Samuel para que llevara una vida de servicio a Dios, él no se rebeló sino que estuvo dispuesto a seguirlo  y así Dios le habló.
 
Lee 1 de Samuel 3:3-4
¿En dónde se encontraba Samuel cuando Jehová lo llamó?
Samuel estaba en el lugar correcto, llevaba implícito en su actitud, que quería servirle a Dios y entregarle una vida de servicio.
Ahora lee 1 Samuel 3:10
Cuando Jehová le volvió a llamar, ¿qué le contestó Samuel?
Meditemos que Samuel ahora expresa con su boca que es siervo de Dios, su respuesta pudo haber sido sin embargo: “habla porque Samuel oye” pero él se humilla ante Dios y le dice “tu siervo”

Lee 1 Samuel 7

Samuel es juez sobre Israel, y con su ejemplo de servicio, invitó al pueblo a servir a Jehová. Medita en cómo Samuel no sólo invitaba al pueblo a servir, sino que él mismo lo hacía e intercedía por ellos, es así como logra un verdadero servicio del pueblo de Israel.
Tenemos que aprender a servir, aunque parezca que todo se encuentre en contra nuestra, o que simplemente a veces nos sintamos solos, en 1 Samuel 3:1 se nos dice que en los tiempos de Samuel, la palabra de Dios escaseaba en aquellos días y que no eran frecuentes las visiones, sin embargo Samuel seguía sirviendo, y Dios por gracia fijó sus ojos en él y lo llamó.
 
Samuel servía, y aún así llegó el momento en que el pueblo de Israel quería un Rey, y Dios le dijo a Samuel “… porque no te han desechado a ti, sino a mi me han desechado para que no reine sobre ellos” (Samuel 8:7) medita en que mucho de tu servicio no lo querrán aceptar las personas, pero recuerda, no te rechazan a ti, rechazan a Dios. Sin embargo; tú debes seguir sirviendo.
Por último, lee 1 Samuel 2:30 y medita en las palabras del Señor cuando dice “Yo honro a los que me honran”
¿Has dado gracias a Dios por algo que te ha concedido? ¿Has puesto en servicio a Dios los dones, bendiciones que te ha dado? ¿Cómo te acercas ante la presencia del Señor cuando oras?

Oremos
Levanta una oración al Señor, ya sea que estás pasando por un momento amargo, como Ana, desahógate delante del Señor y pon ante sus pies tu petición. O tal vez tengas que agradecerle porque el Señor te concedió una petición. Simplemente humillémonos delante de Dios, porque Él escucha.
 

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