martes, 10 de enero de 2012

La Esperanza No ha muerto


Lee Hechos capitulo 1:1-11(se encuentra en el apartado 2)

Habían pasado 40 días después de la resurrección, la incredulidad de algunos se convirtió en credulidad, la tristeza de otros en gozo, las incógnitas de muchos en respuestas y la resignación a la esperanza, des esta forma comienza una página mas de la historia de la redención del hombre hacia su creador.

¿Cómo se presento Jesús a los apóstoles después de haber padecido? Vers. 3

¿Durante cuantos días se presento a ellos y sobre que les hablaba?

Las enseñanzas del reino de Dios fueron palabras que nunca se apartaron de la boca de Jesús, hablo sobre eso antes de su muerte y después de su resurrección, pues el principal objetivo de Dios es llevarnos con El, cumpliendo el propósito inicial de su creación.

Cuando estaban todos juntos, ¿Qué les mando Jesús que no hiciesen? Y ¿Cuál era la promesa del Padre?

¿Por qué crees que era necesario que permanecieran juntos en Jerusalén, y no que comenzar a extender el testimonio de Jesús a toda Judea, Samaria y hasta lo último de a tierra (Hechos 1:8) antes de haber recibido al Espíritu Santo?

Sin el Espíritu Santo, jamás podríamos movernos, aunque vayamos a “predicar el testimonio de Jesús”, si el Espíritu Santo No va contigo no podrías seguir de pie.

Era necesario que permanecieran juntos, porque al no tener al Espíritu Santo con ellos, sería muy fácil que el enemigo los engañara por separado, sin embargo al permanecer unidos ellos estarían orando y esperando la promesa para que cuando esta llegara, se levantaran con gran poder para ahora si ser testigos en todas las naciones de la tierra.

¿Qué sucedió cuando Jesús termino de decir todo? Vers. 8

¿Quiénes se pusieron junto a ellos y que les dijeron, mientras Jesús ascendía?

Las palabras de aquellos varones con vestiduras blancas fueron un aliento de esperanza para aquellos que mirando a su maestro subir al cielo sentían que se desprendían de alguien a quien amaban intensamente, esperando recibir su promesa, pero no solo fue para los que en ese momento estaban ahí, la esperanza de que Jesús vendrá así como le vieron irse al cielo es para todo aquel que decide confiar en su palabra.

¿Compartes del reino de Dios a los que te rodean, tan intensamente como lo hiso Jesucristo?

Recuerda que cuando el Espíritu Santo vino, nosotros debemos ser testigos de Dios en todo el mundo, ¿Qué estás haciendo para que el reino de Dios se extienda?

REFLEXIONA: Muchas veces solo nos ponemos a “mirar el cielo” esperando sentados hasta que venga Jesús, ¡AMIGOS! Dejen de estar sentados observando el cielo, Jesús vendrá, y sabemos que vendrá, porque El lo prometió, pero es necesario que prediquemos, demos ejemplo, amor, esperanza. El Espíritu Santo nos ayudara, comparte la esperanza que tú tienes y no la retengas solo para ti.

OREMOS:

Para que el Espíritu Santo nos de fuerzas y seguir extendiendo su reino

Que podamos seguir esperando a nuestro Rey pero como fieles testigos en                     la obra de predicar su palabra.

Que nos de creatividad y palabras sabias para hablar de Él a nuestros amigos.


APARTADO 2

Hechos 1:1-11
1:1 En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar,
1:2 hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido;
1:3 a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios.
1:4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 
1:5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.
1:6 Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?
1:7 Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; 
1:8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
1:9 Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.
1:10 Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas,
1:11 los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.

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