Lee Eclesiastés Capitulo 5:8-20
Salomón observo la opresión hacia los pobres y la perversión del derecho y de justicia
(5:8 -9) En nuestro contexto existen algunos presidentes municipales, gobernadores o altos funcionarios que son opresores de los pobres y torcedores del derecho y de la justicia.
Salomón muestra la vanidad de las riquezas pues no pueden hacer feliz al hombre ya que cuanto más se tiene más se quiere (Ver. 10) Hay deseos corruptos que no se sacian. ¿Cuáles son las consecuencias de descuidar las cosas de Dios para atender primero nuestras propias necesidades? ¿Cuál es el resultado de buscar primero a Dios?
Aquellos que aman el dinero y lo buscan obsesivamente nunca encuentran la felicidad que el dinero promete. Hay mucha presión de parte de este mundo para que actuemos como los demás en cuanto al trabajo o a la oportunidad de poseer riquezas
¿Qué nos manda Dios para que no seamos esclavos de lo que el mundo promueve y cuál es el resultado en nuestra vida de obedecer esto?
Cuanto más aumentan los bienes (Ver.11) más aumentan los que lo consumen. El rico tiene la desventaja del continuo temor de robo, secuestro, etc (Ver.12), mientras que el modesto trabajador puede dormir tranquilo, no hace daño oprimiendo a otros, ni se lo hacen a el, pues pose poco. ¿Qué dice Cristo sobre la prioridad de Dios y los quehaceres físicos?
Después de meditar sobre la necesidad de acumular riquezas sin sacarles provecho duradero y efectivo, Salomón exhorta a seguir un curso de vida con el que podemos mejor servir a Dios la vida es un don de Dios son todos los días de vida que vivimos. Pero ¿De qué sirve la vida, si no sabes emplearla para tu bien?
¿Cómo puedes mejorar tu actitud y comportamiento en tu trabajo o en tus estudios si eres estudiante?
Salomón muestra las muchas razones que tiene el hombre para ser agradecido a Dios y servirle (Ver.6:2) Pero el hombre vano no sabe disfrutar de todo, porque aunque viva largos años no saca satisfacción de lo que ganó. (Ver. 6:3)
Reflexiona:
Quienes escogen el camino de las riquezas del mundo, confiando que su dinero les dará el poder para escapar de las tribulaciones de la vida, destruyen su relación con su Creador. Desde el principio Dios estableció su relación con el hombre a través del diálogo. Una relación fraternal, de dependencia, obediencia, respeto y admiración. A esto llamamos oración. Cristo nos lo ha advertido claramente: ningún hombre puede servir a Dios y al dinero.
¡Qué terrible es perderse! Judas Iscariote se perdió - se perdió de poder estar en la Presencia de Su Creador por la eternidad. ¡Y por sólo treinta monedas de plata!
Oremos:
*Porque nuestro amor a Dios crezca cada día más y para que riqueza no nuble nuestros ojos ni tape nuestros oídos.
*Por la vida de nuestros gobernadores, que sea Dios quien los guie en cada decisión que puedan tomar.
*Por nuestros trabajos, para que invirtamos nuestras finanzas debidamente y honrando a Dios.

Judas se perdio? Pero no fue su voluntad, ese era su destino... dictado por Dios... que no?
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