domingo, 16 de enero de 2011

Humanidad de Dios: Muerte

”Lo único seguro de la vida es la muerte.”


”Lo único seguro de la vida es la muerte.”
“Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.”

¿Qué es la muerte?

Como seres humanos estamos destinados a la muerte. En un principio no era así, ya que como seres creados a imagen y semejanza de Dios, Él sopló aliento de vida en nosotros, pero como consecuencia del pecado, la muerte entró a la humanidad. Jesús, en su naturaleza humana, tendría que experimentar la muerte.

En los tres evangelios se nos narra la muerte de Jesús; analizaremos lo que nos dice el Evangelio según San Juan al respecto.

Jesús ha estado ante Pilato; Pedro lo ha negado; fue arrestado e interrogado por Anás; les dio un discurso de ánimo a sus discípulos, les asegura que es mejor su partida, ya que vendrá el Espíritu Santo; ora por ellos;  se presenta como la vid verdadera; como el camino al padre; lava los pies a sus discípulos; habla de la traición de Judas; anuncia su muerte; es ungido en Betania, y perseguido para darle muerte a causa de las cosas que hace, que disgustan en gran manera a los fariseos y los principales sacerdotes
¿De qué personas estaba rodeado Jesús cuando murió? ¿Qué personajes  intervinieron?
Vemos al Mesías siendo muerto, acabando el ciclo, como ser humano, con la muerte; rodeado solamente de unos cuantos conocidos, con mucho dolor. y siendo rechazado e injuriado hasta el último momento


¿En dónde fue crucificado Jesús?
¿Qué hicieron con sus vestidos?
¿Qué quiere decir el hecho de que muchas personas leyeron el título que tenía Jesús cuando fue crucificado?
¿Qué hecho central se desprende del pasaje?
¿Cuáles fueron sus consecuencias?

No queda duda de que Jesús existió y que por muchos fue conocida su vida y su muerte; cuyo propósito fue la redención de la humanidad.
En Jesucristo resucitado, ya no está la certeza de la muerte como única opción, en Él encontramos una Esperanza de Nueva Vida, de resurrección para estar con Él  por la eternidad.
Desde el momento en que aceptamos su sacrificio, podemos comenzar a disfrutar del gozo de su salvación, del perdón de pecados, de la regeneración por medio de su Espíritu Santo.

Ese es el Dios en quien creemos, un Dios hecho carne, que ha experimentado la muerte, y puede socorrernos en ella. Esto nos permite verla como algo momentáneo que nos unirá por fin y por completo a nuestro Creador.

“Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.
¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?
ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.
Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”

Oremos

Demos gracias a Dios por la Esperanza que tenemos en Él.
Para que sigamos el ejemplo de nuestro salvador Jesucristo, y podamos ser obedientes hasta la muerte, estando conscientes de que estamos en el mundo por un lapso de tiempo, y que las cosas que están a nuestro alrededor no nos distraigan, ni nos impidan hacer su voluntad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario